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By Anne Holt

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Best action & adventure books

Deathlands 64 Bloodfire

The Amazon Basin is still a land of primoridal attractiveness and primitive humans. Ryan Cawdor and his band of warrior survivalists emerge from a gateway into an deserted U. S. army advanced, now a local shrine to the white gods of pre-blast days. right here the gang is given royal remedy, simply to find that privilege has a blood rate.

The Confusion (The Baroque Cycle, Vol. 2)

Within the 12 months 1689, a cabal of Barbary galley slaves -- together with one Jack Shaftoe, aka King of the Vagabonds, aka Half-Cocked Jack -- devises a bold plan to win freedom and fortune. an excellent event ensues -- a deadly race for an immense prize of silver . .. nay, gold . .. nay, mythical gold. In Europe, the beautiful and imaginative Eliza, Countess de l. a. Zeur, is stripped of her giant own fortune through France's most voguish privateer.

River Secrets

Razo has regularly considered himself as pretty well useless-too brief, too susceptible, too slow-only solid for catching together with his sling the abnormal squirrel for his mother's cookpot. but if he's requested to hitch the king's infantrymen on a peacekeeping challenge and the peace they're despatched to guard is being sabotaged, Razo unearths that his squirrel-killing abilities come in useful, and his approach of noticing the weird, considering via to the reality, and befriending the unlikeliest of individuals will serve him greater than an individual may have envisioned.

Callaghen: A Novel

Callaghen’s enterprise is soldiering. For two decades he’d fought around the globe, from China to the deserts of California; now he’s a personal within the U. S. Cavalry, poorly paid, his enlistment approximately to expire. He’s able to circulation on…until he comes throughout a startling discovery: a treasure map belonging to a useless lieutenant who won't were all that he appeared.

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Sample text

El ambiente opresivo propio de una habitación de hospital anticuada había desaparecido. Habían arrimado la cama de metal a la pared y la habían cubierto con una colcha y cojines de todos los colores.  Alguien había conseguido revitalizar un poco sus frágiles cabellos grises y un rizo suave le caía sobre la frente.  —exclamó Inger Johanne Vik—. ¡Qué bien te sienta estar ahí sentada! A través de la ventana, abierta de par en par, se apreciaba que por fin había llegado la primavera. El Día Nacional había sido el preludio de un período preveraniego que aún duraba, dos días después.

Delante de la despensa del sótano había algo tirado que no lograba identificar.  ¿Un fardo?  Encima había una nota pegada con cinta adhesiva; un gran papel blanco con letras escritas con rotulador rojo. Cinta adhesiva marrón. Plástico gris. Una cabeza asomaba apenas del fardo, la cabeza de un niño de rizos castaños.  Ahí hay una nota.  En la encía superior brillaba el hueco que había dejado el diente al caerse. La mujer se sentó en el suelo.  No soltó a su niño hasta que llegaron al hospital y alguien le puso una inyección.

Era injusto, y Emilie no conseguía entenderlo. ‐ 38 ‐ ANNE HOLT CASTIGO Capítulo 12 Yngvar Stubø tuvo que contenerse para no tocar el cuerpo desnudo.  Tal y como yacía —boca arriba, con los ojos cerrados y la cabeza un poco ladeada, los brazos a los costados, una de las manos parcialmente cerrada y la otra abierta con la palma vuelta hacia arriba, como esperando que le dieran algo, un regalo, alguna golosina— daba toda la impresión de estar vivo. El tajo de la autopsia sobre el esternón, que formaba una T que se alargaba hacia el pequeño órgano sexual, había sido cerrado con delicadeza.

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